Bienvenid@ al blog de tek0. Aqui te espero puntualmente para leer mis crónicas de las carreras que participo, entrevistas a atletas de todos los niveles. Todo atletismo, para todos

lunes, 3 de marzo de 2014

mis 30 kms y crónicas de maratón SEVILLA

Mientras escucho un poquito de flamenco de fondo, aquí voy a comenzar a contaros un poco mi segunda experiencia ayer con los 30 kms y además os pondré las crónicas de dos compañeros atletas que acudieron al maratón de Sevilla y ellos han querido colaborar con el blog.

Tras una gran semana de entrenamientos o más que destacar la semana, me gustaría destacar mi humilde plan de entrenamiento, si para el maratón de Valencia rompí con todos mis moldes, ahora preparando Madrid me estoy superando, al menos en cuanto a Kms se refiere, la duda es si en competición volveré a correr con esa alegría que tenia antes del maratón valenciano.

Ayer domingo tenía que hacer mi tirada larga, pero cuando tienes tantos compromisos que hacer, que si acudir y quieres ir a todo, hay que cuadrar las cuentas y mis cuentas eran que si no lo hacía ayer por la tarde sería imposible hacer este finde la tirada, y no la voy a perdonar evidentemente, para mí el hacerlo es como igual que vas a comer o acabas un duro día durmiendo. A la hora del derbi entre el atleti y el madrid ahí me citaba yo con los kms, mi idea en un principio era hacer 30 kms, pero quería ver como iban las piernas, aunque poco a poco me di cuenta que esto marchaba y que las sensaciones eran buenísimas, por lo tanto adelante, a por los 30 kms.

Sobre un terreno duro, largas subidas para después bajar, luego metí un poco de llano para después volver a esas subidas y prolongar esa dureza, las piernas iban biennn Sonrisa. Por lo tanto estaba preparado para el tramo final. 18 Kms hice por carretera, la hora no era mu tardía pero con el día un poco nublado no me quedaría mucho mas tiempo para hacer alguno mas. Los otros 12 kms los hice por las calles del pueblo, un mixto, subidas, bajadas y llano, para traca final. Finalmente buenas sensaciones, aunque es complicado hacer 30 kms con la compañía de tu sombre y se hace algo largo, pero siempre quedará la imaginación y pensar en otras cosas para driblar el aburrimiento y hacer tu objetivo inicial. Hasta aquí la segunda tirada extra larga para Madrid, en abril la tercera y última…

CRÓNICAS MARATÓN DE SEVILLA

Como antes os dije,dos personas han querido colaborar para contar esas crónicas del maratón de Sevilla, María y Javier, ambos van a contarnos sus vivencias, ese sentimiento atlético vivido en sus piernas y sentido en lo mas profundo de su corazón.

Comenzamos con la crónica de María, rescatada de su blog http://marillerorunnerpopular.blogspot.com.es

No te confíes, vengo a por ti, Maratón de Sevilla

Sevilla, 23 de febrero de 2014 – 9:00 horas

Soy madrileña, he nacido en esta ciudad y así me considero, además amo su estrés, sus prisas, sus atascos, sus agobios en el metro… es algo que descubro cada vez que dejo Madrid, principalmente si llego a un lugar más pequeño y tranquilo. Eso hasta que me bajo del Ave, en Santa Justa, Sevilla, y entonces mis raíces se remueven y algo me grita que también soy andaluza, por mis padres cordobeses, y entonces se me mete muy dentro ese tomarse la vida de otra forma, el acentillo de la gente del sur, que me encanta… Por eso, me apetecía especialmente correr mi segundo maratón aquí, el primero en casa, el segundo algo cerca de mis orígenes…

He llegado con un equipaje que pesa y otro que me aligera la carga cada vez que lo recuerdo, el apoyo de los míos, todos esos mensajes de amigos, conocidos, mis tuiteros, mi gente de Facebook. Esas palabras que van calando, y se van posando muy dentro y hacen que la fuerza esté arriba y las ganas de luchar la prueba, muy viva.

Os deseo a todos los que os enfrentéis a una prueba tan dura como es el maratón que nunca os falte una frase de aliento, un comentario positivo (aunque sea mentira) del tipo: “tú puedes, lo vas a lograr…”. En las horas previas, con las dudas, los temores… y todo lo que hace que nos tambaleemos un poco, es lo que nos protege de que no salgamos corriendo justo en dirección contraria a la que se celebrará el maratón.

Dejo todo preparado sobre la mesa, repasado un par de veces, para asegurarme de que por la mañana no voy a olvidar nada, ni que tendré que estar rebuscando en la maleta, nerviosa.

El domingo del maratón no comienza a la hora en que realmente me levanto. Ese domingo del maratón comienza muchas horas antes, justo cuando el sobresalto me despierta porque ¡no consigo alcanzar la meta, se aleja y aleja…! y eso es justamente a las 4:30 de la madrugada. Después el sueño viene…, va…, nada de forma continua.

En este día no me juego nada, mi desayuno habitual ha venido conmigo. Traigo de mi casa un termo con café (sin leche, claro), mi pan, mi paté y las pastillas antidiarreicas, porque después de leer que durante el maratón los intestinos se descontrolan no pienso correr ninguno sin ellas. Menos mal que traje los geles habituales, en la Feria del Corredor no los había.

El autocar nos traslada hasta el Estadio de la Cartuja. Por la vuelta a Andalucía parte de la ciudad está cortada y damos un amplio rodeo que nos permite ver algo más de la ciudad.

Bajo tranquila hasta el hall del hotel. Me subo al autocar y los nervios parecían que me aguardaban en ese asiento. Veo muchas caras que también andan muy parecido o peor que yo, como Valentín que debuta aquí, a Rai le veo ya en su línea habitual… Intento contestar algunos mensajes de la noche anterior, me tiemblan las manos y decido dejar el móvil para un momento mejor.

Hasta llegar al ropero hay un montón de fotógrafos de la organización del maratón que nos van parando. Carlos Mascías, Alberto Barrantes y alguno más van cantando, dando la nota… No quiero fotos, ni hablar, sólo quiero que den las 9 y el pistoletazo de salida me lance carretera adelante.

Entramos todo el Equipo en el cajón de 3:30-3:45 horas. Suena a todo volumen AC/DC y su “Highway to hell”.

Nos vamos deseando suerte y ya se comienzan a ver los pequeños subgrupos formados para afrontar la prueba. Es curioso cómo las chicas nos separamos y está claro que cada una va a luchar sola, con sus medios, Amalia -se conecta la música-, Iri -mira al suelo-, Arancha –sigue sonriendo-, y por supuesto yo que en éstos minutos de espera ya no puedo ni hablar, les miro pero no contesto a lo que hablan, necesito ese momento de concentración, de paz interior que me dé seguridad, centrar la cabeza por encima de los nervios, del ruido, de los gritos de Carlos Mascías y Alberto Barrantes, de la cháchara constate de los que no conozco y siguen como si esto fuese una casa de apuestas con lo de en el km tal a tanto, y en el siguiente a… Nunca me he planteado correr un maratón dependiendo de nada, si corro con un compañero y en un momento de bajón (como es lógico) tira y me abandona ¿a qué me agarro?; si cuando lleguen las dificultades espero que la música me salve y falla la batería o cualquier otra cosa ¿qué me ampara?... En el maratón surgen muchos imprevistos con los que no contamos.

Desde donde estoy no escucho el pistoletazo de salida, advierto que los de delante comienzan a moverse y conecto el crono y el pulsómetro. ¡Funciona como un bálsamo, los nervios se despejan, ya solo pienso en correr! He decidido apostar fuerte, hacer el maratón a ritmo más alto que el anterior, aquí puede ser posible, en Madrid, sería impensable, por una vez me apetece probarlo, en el anterior disfruté, en éste veremos qué pasa.

Noto que la gente empieza muy fuerte, es por el cajón desde el que hemos salido todo el Equipo. La zona es amplia, corremos bien, sin aglomeraciones. En los primeros kilómetros voy pendiente de la ciudad, no cuesta nada avanzar, las calles son estrechas comparadas con las de Madrid. Me fijo en las pocas mujeres que llevo alrededor, apenas tres o cuatro. Así transcurre el tiempo y llego al km5. De momento, voy cómoda, hasta ver el desastre que supone el primer avituallamiento. La carretera encharcada, todo el suelo regado de tapones, vasos de papel y de plástico pisados, ni un centímetro libre. No quiero imaginar lo que tendrán que saltar los que vienen detrás, ¡qué poco compañerismo, qué falta de respeto hacia al resto de corredores! Sólo está colocado al lado derecho y los corredores que lo ignoran comienzan a cruzarse la carretera desde el lado izquierdo. No paro, llevo agua encima.

En el km7 alguien me grita: “qué bien corres guapa, te veo genial”, me saluda con la mano y me desea suerte. Es un africano con un montón de bolsas en el suelo que se ha quedado en medio de la carretera al que se le ve muy divertido con la carrera. Unos chicos entre risas me comentan: “ya te ha salido un admirador y todo”. Dame tiempo, amigo, pienso, y descubrirás lo bien que corro.

El resto del tramo transcurre sin mucha novedad, pasamos delante de la Torre del Oro, alguien comenta: ¡pues qué enano que es esto!, de la Maestranza. Comienzo a notar el calor. Descubro un reloj con 16º.

En nada estamos en el km10, allí anda Loli Cobos, ni me ve, le grito y se pone a chillar y a animarme. He conseguido hacer los primeros 10kms en poco más que mi marca en esta distancia. Bueno… acabamos de empezar.

En el km15, pasamos delante del hotel en el que estamos alojados y de la Macarena. Hay un montón de gente, entre ellos Loli, nuevamente, que salta y grita y contagia a los que están alrededor que también me animan. Llevar el dorsal personalizado con el nombre desconcierta, en el sentido de que alguna gente grita mi nombre y no me da tiempo a saber si son conocidos o no. Y llega el momento de ese orgullo femenino, esas mujeres que me gritan: “con un par de ovarios, qué poquitas sois y qué mérito mi alma”, se me eriza la piel al recordarlas, ¡quiero una foto de esas mujeres con el puño en alto! Y de las señoras que al son de las palmas nos cantan: “esas mujeres corredoras por las calles de Sevilla! En este punto, no puedo parar de llorar, dejo de escribir, apago el ordenador…

En este km15, y en otros puntos a lo largo de todo el recorrido están situadas esas #mujeresqueaniman, Berta, las Saras, Márquez y Vaquerizas, Marta y Vir Núñez, las mujeres de Óscar, de los Rafas, de Bernal, la mujer de Julián y su hija Sandra, a Elena Jiménez y a sus  hijos ya los tuve de animadores en el Mapoma, qué energía pone en sus gritos esta mujer, con esa sonrisa que ilumina el asfalto y envuelve a cada corredor como si nos fuese a dar un abrazo. En esta prueba esas son las cosas que hacen que sigamos, que nos van metiendo pequeñas dosis de fuerza, reponiendo la que vamos dejando por el camino.

Cerca del km16 está situado David Rodríguez (@_Bilito) para cazarnos a los Drinking Runners en esa foto corriendo y sacándonos nuestra mejor sonrisa.

Sigo cómoda con el ritmo, el calor ya se va pegando demasiado al cuerpo. El único tramo bueno es junto al Guadalquivir, me sorprende la cantidad de agua que tiene el río, me hubiese corrido todo el maratón junto a él, el único momento en el que el calor se hace menos agobiante.

Voy metida en mi mundo, pensando si debería bajar el ritmo o seguir con mi apuesta. Estoy genial, solo me preocupa que voy bebiendo más de lo que acostumbro y no sé si el estómago con tanto líquido y los geles va a aguantar. Y junto al atronador speaker que anuncia que llegamos a este punto, una voz conocida me levanta el ánimo de golpe, es el km21: “vamos, María, que vas genial” y descubro a Rafa Vega con su tranquilidad característica y esa sonrisa de gran amigo. Tras una curva y pocos metros después Natalia @Nat_Paris, solo nos conocemos por twitter, y no la reconozco, horas más tarde me dice que era ella, con voz muy dulce me grita: “María, genial, que vas para sub 4”.

En el km25 descubro que el agua que me tenía que durar hasta el km30 se me ha terminado, eso, el cansancio, y el sol pegando fuerte hacen que tenga el primer momento no muy bueno. No quería recurrir al avituallamiento de la carrera tan pronto. Veo gente vomitando junto a los árboles; otros que van andando, con los brazos colgando, algo derrotados; corredores estirando gemelos en los bordillos. Imágenes que no deseo retener, miro la carretera e intento fijar la mirada en algo agradable.

En el km28 me pesan algo las piernas, miro el reloj y mi ritmo ha bajado bastante. En el km30 llega el desastre, como me ocurrió en la Media de Getafe el llano se apodera de mí, me puede, me supera… no es mi terreno, comienzo a ser consciente; tengo que viajar hasta aquí para añorar las cuestas de Madrid, ese Ángel Caído del parque de El Retiro que tanta manía le tengo hoy me lo habría colocado aquí delante. Ver a Marta Chavero gritando con el brazo en alto, con esa energía que le da para llenar toda la calle “vamos, María, vamos, que puedes”. Nunca imaginarás cuánto me ayudaron tus voces, si me llegas a dar uno de esos abrazos tuyos tan apretados vuelvo a recoger el ritmo perdido sin pensarlo. Comienzo a usar el avituallamiento. Los voluntarios son muy jóvenes, encantadores, miran el nombre y personalizan la entrega del agua: “vamos, María, agua fresquita, qué bien viene! En el deseo de no hacernos perder tiempo, casi nos tiran toda el agua sobre los corredores al entregarnos los vasos.

Estoy acostumbrada a correr sufriendo cuesta arriba, recuperando cuesta abajo, y metiendo velocidad en los tramos cómodos, por ello, este terreno monótono, este pim pam, pim pam… tan constante al correr, ¡me está matando! Este desconcierto y empezar a pagar que he entrenado durante tres meses con temperaturas muy bajas, menos de 8º casi todos los días, y tener ahora 18º y una sed intensa y el estómago pesado, consiguen que llegue al km32, en peores condiciones de las que le desearía a cualquiera, así que a mí... El Parque de María Luisa es precioso, invita al reposo, a la tranquilidad. La Plaza de España, increíble, en ambas zonas multitud de gente animando, volcada con nosotros. Se me está haciendo duro superar cada tramo, sólo deseo ver el 35, la Avenida de la Constitución, es la pequeña marca que me voy señalando; y lo alcanzo, con bastante esfuerzo y puedo jurar sobre ese cartel que el maratón es cabeza, lo sabemos en teoría, pero descubrirlo en mi piel hará que no lo olvide jamás, en ese instante, en el que esos trozos de carne ya dejan de querer estar ahí, desean relajarse, abandonar, tomarse algo en ese bar del que sale un olor tan rico… es entonces cuando o ponemos el coco o nos vamos con todo el equipo a casa y un sabor muy amargo.  Pensar a veces es bueno; en otros tramos mejor no hacerlo y dejarse arrastrar como un río de colores, de piernas que se mueven unas tras otras, y meditando poco más tarde me llegó la tortura… ¡Qué preciosidad La Giralda!

En el km36, descubro andando a Pablo Carmenado acompañado de Daniel Fuentes. Pablo comenzó el maratón con problemas en una pierna y está luchando como el ¡oh líder de los Drinking Runners que es! Les paso con un saludo y poco más. Reservo las fuerzas…

En el km38, por primera vez, en mis tres años como corredora popular, me comienzan a dar unos calambres en los pies increíbles; el derecho aguantaba, el dolor en el izquierdo hacía que se me doblase la pierna. Tengo miedo de no poder terminar. Bajo el ritmo.., resoplo…, respiro… y se marchan los calambres, para volver de nuevo con más intensidad unos minutos después. ¡No me quiero quedar aquí, no me quiero quedar aquí! ¡Cuántas veces me repetiría eso, que casi me como a un corredor, ni veía! Me preocupa que en uno de esos embistes del dolor me pueda ir al suelo, que me levanto y sigo lo puedo jurar, pero ¿y si la organización no me deja continuar?, en definitiva está ahí para eso, para salvarnos de nosotros mismos, cuando nos da igual hacernos daño, cuando somos nuestro peor enemigo y alcanzaríamos la meta incluso arrastrándonos por el suelo.

El maratón está claro que es una fiera salvaje, podemos llevarlo domesticado unos kilómetros, en el momento más inesperado se revuelve y de un zarpazo nos deja tocados, o hundidos, eso depende de nuestra capacidad de reacción, de la fuerza, del coraje.

Creo que a partir de este kilómetro me pasa Arancha que va genial, después Iri, la veo muy bien; pocos metros después Isa, que va lanzada. Me alegran el momento y me dan seguridad, ¡somos luchadoras, lo conseguiremos!

Es todo un estímulo descubrir a la mujer de Julián Hurtado y a su hija Sandra tras la cámara gritándome las dos. No recuerdo si en este punto tengo energía y ganas de sonreír.

¡Qué bonito ver ese cartel del km40!, si tuviese fuerzas me pararía para abrazarlo. ¡Qué largo el parque del Alamillo, señor! He llegado hasta aquí y quiero traspasar ese trozo de plástico por el que en definitiva estoy luchando, ese marco que dice Meta y que me va a depositar en la gloria.

Cada vez me cuesta más avanzar. No conocer Sevilla me provoca que me dé igual ver este edificio o el de más allá, no consigo calcular ya las distancias y no me hago una idea de cuánto queda para el final, ya en el km41.

La alegría comienza al ver las vallas, AHÍ ESTÁ, una hilera de colores va avanzando para encontrarse con su triunfo. Todavía es largo el camino hasta entrar, ya me da igual, tengo el corazón completamente acelerado, las fuerzas ya no sé dónde buscarlas, estoy vacía… una curva y veo la META, estoy en el Estadio de la Cartuja, al descubrirlo es como si me encendiesen una luz para sacarme de las tinieblas de las que vengo; la gente nos grita, siento un escalofrío ¡lo he conseguido!, ¡ya nadie me lo va a quitar! No sé de dónde saco la energía, ¡qué ovarios!, agarro los últimos metros mucho más rápido que he conseguido correr los últimos kilómetros y entro CORRIENDO…

No debí hacerlo en muy buenas condiciones. Nada más traspasar esa maldita línea de los 42,195 metros veo a David Rodríguez que deja la cámara y viene  hacia mí, en el mismo instante en que dos chicos, muy jóvenes de emergencias, me agarran por los brazos y me preguntan: “¿estás bien?, de todas formas ven con nosotros” dicen y Pablo Carmenado que me grita: “María, ¿estás bien?, María contesta joder…”. Y no es que estuviese tan mal, ni que por borde no les hiciese caso, es que estaba dando GRACIAS, y gracias, continuamente y repitiendo LO HAS LOGRADO, lo has logrado… lo has logrado…  solo que la voz ya ni me salía. Entonces fui consciente de que me encontraba bastante mareada, completamente agotada, esta vez sí creo que lo he dado todo, y me recuperé bastante bien, porque sólo me preocupaban dos cosas: una, recoger la medalla, porque no me iba de Sevilla sin ella, por si, como en otros maratones no había para todos, yo quería recoger la mía ¡ya!; y dos, llegar al autocar que me llevase al hotel de vuelta, ni pensar quería en tener que buscarme la vida sola con ese cansancio. David me comenta que no fue capaz de disparar la foto al verme llegar, pues me voy sin foto, feliz, porque pese a todo consigo mi mejor marca con 4:07:44 en mi segundo maratón.

Siempre le estaré agradecida a Fer, compañero Drinking Runner, que me acompañó hasta que el agua fresca y relajarme me volvió a dejar en condiciones para continuar yo sola… Nunca sabré si habría caído de cabeza contra el suelo al cruzar la meta, esos dos ángeles que me agarraron lo impidieron. En este maratón he tenido muchos otros ángeles, repartidos por el camino, con una cámara en la mano, como David, Sara Vaquerizas, Macu García, Sandra Hurtado; gritando, como #lasmujeresqueaniman conocidas y desconocidas, corredores vestidos con #laverde; esos que se quedaron en Madrid, preocupados porque a tanta distancia no sabían si me iba bien o regular, y esperaban a tener noticias de que por fin había terminado la prueba; pero principalmente un gran ángel o diablo, de pelo negro y pequeño tamaño, enganchada a tuiter, con quien he corrido, y con quien tendré que seguir haciéndolo (espero que mucho tiempo) que me iba dando toques cada vez que me veía correr con la cabeza baja mirando el asfalto y que no ha permitido que ni el calor, ni el agotamiento, o los calambres me dejasen abatir.

He cruzado dos metas del maratón y en ninguna he llorado, ni antes, ni al traspasarla, esta vez ni siquiera al ver a los compañeros y felicitarnos sonriendo, aquí sentada ya he descubierto la razón, es por temor a que Filípides me crea débil y en el siguiente maratón me busque entre tanto corredor para arrearme bien fuerte, por eso, hasta que no estoy muy lejos de él no me permito llorar o hasta que me siento a escribir esta crónica y ya no tengo control, y arrojo todos los sentimientos que provoca esto, que además engancha, y que me ha atrapado y seguiré haciendo, que se llama correr un MARATÓN.

Igual tengo que volver por Sevilla para ver la ciudad un poco más despacio y disfrutar de todo este recorrido.

Me llevo en la maleta, la satisfacción de haber vivido una gran experiencia con el Equipo que todo corredor desea tener, con esos locos Drinking Runners que tienen tantos valores y la alegría de que la expedición que vinimos a correr hemos traspasado todos la meta y nos vamos con la medalla al cuello y la felicidad en el corazón. A todos y cada uno de vosotros un beso enorme, y un abrazo como el que nos damos cada vez que logramos superar una prueba tan dura como ésta.

Y en la mochila cargo, una gran enseñanza, que el maratón tiene un objetivo prioritario y es quedarse con el corredor, vencerle, reírse en su cara si puede, eso que tantas veces escuchamos lo aprendemos de golpe, no hay que menospreciar ni dejar de temer nunca a esos 42,195 metros porque ni llano ni con cuestas nos lo va a poner fácil, he corrido dos maratones y han sido completamente diferentes, pronto afrontaré el tercero, el 27 de abril, entonces os cuento si se parece al primero de Madrid, o al de Sevilla, o termino descubriendo nuevamente que no hay dos maratones iguales en absoluto.

Corredor, persigue tus sueños, no dejes que nadie decida por ti.

Saludos, abrazos, besos,

María Caballero

@MCG66Madrid

Aquí María nos contó su experiencia en tierras sevillanas, ahora el turno para Javier. Su blog es este http://javieralamo.blogspot.com.es/2014/02/maraton-de-sevilla-2014-mas-que-una.html?m=1 y de aquí saqué su crónica.

jueves, 27 de febrero de 2014

MARATON DE SEVILLA 2014 MAS QUE UNA CARRERA

CUENTA LA LEYENDA

UN GRUPO DE DRINKINGRUNNERS DESAFIARON A FILIPIDES

A TRAVÉS DE LAS CALLES DE SEVILLA

EN BUSCA DE UNA META

CON UN PROYECTO SOLIDARIO

KMSXALIMENTOS 23 DE FEBRERO

UN GRUPO, UNA CIUDAD Y UN DESAFIO. QUIEN GANARA?

Y así fue como nuestro Mister @c_castillejo, el actual emperador de la distancia, motivaba a sus huestes para que se enfrentaran con valentía y honestidad a la batalla contra Filipides y sus 42195m. La consigna estaba dada. Buscar la meta del estadio de La Cartuja.
El día que nuestro Centurión, el OHL nos distribuyó el video, nos faltó poco para salir corriendo hasta Sevilla para empezar la carrera. Era evidente, estábamos preparados. Grandísimo trabajo de nuestro compañero y amigo Carles, porque si señores. Es más que nuestro míster. Es un miembro más de nuestra familia. Es un drinkingrunner.

En el FIBE

Y claro está, las tropas fueron llegando a Sevilla para comenzar la conquista, la marea verde con la bandera de #KmsXalimentos iba a tomar la ciudad. Nuestro fortín, el FIBE donde establecimos nuestro campamento en nuestro stand. Drinkingrunners estaba presente en la feria del corredor del Maratón de Sevilla. Mientras se cumplía la misión solidaria, nosotros forjábamos nuestras armaduras, nuestros escudos, nuestras espadas a base de alegría, abrazos, sonrisas, bromas, amistad. Nuestras armas estaban listas. Tocaba recoger el premio de tantas semanas de trabajo. Teníamos una cita con nuestro destino. Por delante Filípides y tratándose de él, podía pasar de todo. El entrenamiento es imprescindible, fundamental pero es él, Filipides, el que tiene la última palabra. Siempre es y será así.
Como siempre en el momento de la salida mi ritual. Concentración, ánimos, por delante y por detrás miles de sueños, promesas, retos, historias de superación,… Dios!!! Como me gusta estar ahí, entre todos los runners. Es algo apasionante. Empezaba la lucha individual. Cada uno tenía memorizado su ritmo, visualizada su posible marca.  Cada uno tenía que librar su batalla.
Personalmente tenía claro que iba a salir a por todas. De hecho ya lo había anunciado. Era mi tercer maratón y quería arriesgar. Cuando digo arriesgar lo digo con el mayor respeto del mundo, porque ante todo amo el maratón. Salí al ritmo de los últimos entrenamientos por debajo de 5’ Todo indicaba que podría hacer 3h30’…. Sinceramente, debo decir que lo de menos era la marca. Ya éramos ganadores.

Salida @maratonSevilla vista trasera y delantera 9.000 almas

Y los kilómetros fueron pasando cómodamente, ritmos buenos por debajo de 5’ junto con el globo de 3h30 hasta que alguien me visitó. No le había conocido hasta entonces. El famoso tío del mazo, o el temido muro. Vino a verme donde realmente empieza esta carrera, en el Km30. Han pasado días y he repasado mentalmente la carrera una y otra vez. Me encontraba cómodo, iba bien y fue ver la pancarta del 30 y ver como mi ritmo iba bajando. De 4´55 – 5’ a 5’15’’ 5’20 5’30” … el globo de 3h30 se alejaba sin piedad. Mi cabeza decía una cosa y mis piernas otra. Miraba el GPS de forma compulsiva no llevaba ritmo, bien de pulsaciones pero no había ritmo. Km 33 y estaba sufriendo. Yo, el siempre positivo, el que animo a todo el mundo estaba clavado, jodido, sin ritmo. Era como si en medio de la orquesta donde todo era música linda, perfecta hubiera alguien tocando la turuta o con los típicos matasuegras…. Me paraba en los avituallamientos para beber bien el aquarius y el agua. Se me pasaba por la cabeza, lo dejo, sigo andando, total no hago marca ya....


En plena batalla, devorando km por la preciosa Sevilla

Estaba en el km 36 e iba clavado, ritmos de 5'40" desmotivado. De repente una palmada en el culo y un “Vamos Alamo hostia!!!”Esta vez era otro tio, no el del mazo sino el del Megáfono @albBarrantes. Alberto me despertó de mi letargo. Le vi fuerte y me dije vamos. Conseguí volver a ponerme a 4’50’’ detrás de él. Aguanté 1 km más o menos y dije “Alberto no puedo seguirte” y me dijo “Alamo tranquilo queda mucho, 6km es mucho”…. Levanté el pie, tenía que recuperarme. Seguí adelante y llegó un momento que vi un avituallamiento. Cogí un vaso de agua y me lo bebí con ansia, pedí otro vaso y me lo tiré por la cabeza. Estaba parado en el avituallamiento. Yo mismo me dije… “¿Pero qué coño que haces? ¿Qué haces parando cabrón? ¿Tanto entrenamiento, tantas horas robados a tu familia para hacer esto? Corre joder, corre hasta el final, hasta el final…”
Así que me puse a ello, ni ritmo ni leches, empecé a correr. Solo 3Km me separaban de ganar la batalla, mi batalla.

Y entré en el estadio por el túnel y… No os voy a mentir, me dije “Me cago en todo, hay que dar la vuelta a la pista…” Bueno, eso fue instante, porque cuando iba por el tartán y vi al otro lado la meta y la gente en las gradas uuuffff, gallina en piel amigos. El sufrimiento se había tornado en alegría desmedida, en emoción, iba a resultar victorioso, me había liberado de las fauces del murazo… Quería gritar de rabia, un grito de rabia para reivindicar mi victoria sobre Filípides y vaya si lo hice. Grite muy fuerte y con ese grito expulsé todo lo malo que se había apoderado de mi.

Apunto de cruzar la meta

Tras cruzar la meta no puede evitar romper a llorar. He dejado pasar unos días y he leido un montón de entradas sobre la carrera y todas son espectaculares. Una carrera de 9.000 personas y estoy convencido que cada uno puede contar su historia, su vivencia. Es fascinante la verdad…

Finisher Maraton de Sevilla 2014

Realmente he analizado la carrera y he visto mis tiempos. No son nada malos. Pero de verdad, creerme cuando os digo que la marca me da igual porque esta carrera la recordaré para el resto de mi vida y no será por la marca, que ¡ojo! hice MMP con 3h41'. La recordaré porque la corrí con mis amigos, porque vivimos un fin de semana inolvidable, porque hicimos historia e hicimos realidad la leyenda que os conté al principio.


GANAMOS NOSOTROS, LOS DRINKINGRUNNERS Y DEJÉ MI MOMENTO...

 

Y habrá gente que dirá ¿Qué es un maratón?. Yo que acabo de hacer mi tercero y voy a tener la osadía de definirlo.

Un maratón es el privilegio máximo para un corredor porque te da la posibilidad de formar parte de un rio humano en el que fluyen miles de sueños, de promesas, de retos, de historias de superación, de humildad, de sacrificio, de constancia. Es por ello que el simple mero hecho de forma parte de ese rio, es ya una victoria.
¿Y para tí? ¿Que es un Maratón?

Un abrazo;
@javier_alamo

Javier ha puesto también un par de videos en su crónica, el caso es que me da problema en el ordenador y no los he podido poner, pero merece la pena.

Hasta aquí esta nueva andanza por el blog, invito a que sigais el blog de maria y de javier, merece la pena leer, sentir e ilusionarse con este deporte y valorar lo que lleva detrás cada persona para llegar a ese momento en el que llegas a meta y levantas los brazos en signo de victoria. Desde el día 1 donde empiezas a preparar un maratón hasta que llegas a meta vives de todos los momentos, duros días, duros entrenos, frio, calor, lluvia, problemas, trabajo… es impagable este gran esfuerzo.

mientras tanto… ´´sigue tu ritmo y llegarás a tu meta´´